3 septiembre 2019

La Frontera Sur de Al - Andalus. Estudio sobre la Península Ibérica y sus relaciones históricas con Marruecos. Rodolfo Gil Grimau

Paloma Fernández Gomá

Publicaciones de la Asociación Tetuán Asmir. Tetuán 2002.


Este libro que reseñamos se trata de una recopilación de diferentes estudios de Gil Grimau, figura eminente y muy destacada en el  panorama de los vínculos culturales,  sociales  e históricos entre España y Marruecos.

Este compendio de estudios toca cuestiones trascendentes en esta vinculación entre los dos pueblos:

-El siglo XI, clave para que surgiera el sentimiento andalusí.

-La figura de Sayyida Al Hurra, mujer de origen andalusí, su madre procedía de Vejer de la Frontera. Ella llegó a gobernar Tetuán en el siglo XVI.

-Cuestiones sobre el  africanismo español y la descolonización del Magreb.

-Estereotipos marroquíes en la literatura colonial española.

-El español en el ámbito lingüístico de Marruecos.

La cultura andalusí, su perímetro de expansión y origen, es cifrada por Gil Grimau en la época de Abderramán III, cuando se incide en la enseñanza de la lengua árabe para  obtener cargos administrativos, lo cual repercutió en que los intelectuales andalusíes tomaran conciencia y seguridad respecto a su cultura árabe y asumieran la  importancia  de Al-Andalus frente a Oriente  y el  concepto  de “paraíso andalusí”, donde el mestizaje fue elemento significativo. “La circunstancia de las mezclas son las que configuran a Al-Andalus” afirma  Gil  Grimau.

Sayyida Al Hurra de origen andalusí  (Chauen 1485) y casada con Alí -Al Mandari,  fundador de Tetuán y ex alcaide granadino, gobernó Tetuán junto a su marido( 1512- 1540) , hasta que la ceguera de él se lo impidió, y entonces ella en solitario asumió el mando. Fue una mujer innovadora para su tiempo ( pertenece a esa estirpe de mujer que se adelanta a su época). Al Hurra (“La Libre”) sería el apelativo que se le dio cuando gobernaba Tetuán. Apoyó la navegación corsaria hasta que Hassan Hassim, consuegro de Sayyida , la derrotó y fue expulsada de Tetuán. Al  parecer se refugió en Chauen, hasta sus últimos días.

Gil Grimau afirma que la guerra de África o de Tetuán no fue una guerra romántica sino  colonial y nos da su opinión sobre la descolonización del Magreb, después de la II guerra mundial, la guerra de Ifni y el colonialismo español.

En el libro son analizadas la líneas editoriales del Diario Marruecos (23 de abril de 1942 a 30 de noviembre de 1945) y del Diario de África , sucesor del  anterior.

De los estereotipos sobre Marruecos en la literatura colonial española, Gil Grimau destaca el mutuo desconocimiento en este ámbito por las dos partes.

En la creación literaria española después del colonialismo, nuestro autor se reafirma en los estereotipos de siempre, manteniéndose después del año 2000, y afirma:” Si bien se detienen menos en lo superficial o anecdótico”.

La figura literaria del renegado, personaje que se forja en zonas de conflicto o guerra; la refleja Grimau en la novela Aita Tettauen en los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós.

Con respecto al hispanismo marroquí, podemos leer: “ La tendencia, ahora, de incluir bajo el  calificativo de hispanistas solamente a los profesores de universitarios y de enseñanzas media,  y a los intelectuales más recientes de los últimos 40 años”. Y en este mismo estudio se relacionan los nombres de hispanistas en el período  que va de 1900 – 1910 hasta los años 60, más o menos. La lista de autores es muy amplia y abarca más de cincuenta nombres, también las revistas Almutamid y Ketama.

De esta amplia relación rescato algunos nombres : Muhammad Ibn Azzuz Hakim,  a quien tuve ocasión de conocer personalmente en la Asociación Tetuán Asmir en el  año 2004. Recuerdo su figura menuda y la mirada intensa, avistando viejos tiempos en componenda con los nuevos. De él  dice Gil Grimau: “  Este es uno de los autores más prolíficos del hispanismo de todos los tiempos”.

De Muhammad Al- Sabbag tengo el  recuerdo de las palabras de dolor de nuestro amigo Mohamed Chakor,  cuando a raíz de su fallecimiento me dijo: ”Todos van muriendo”, dentro de la conversación que sostuvimos sobre el hispanismo marroquí

Del libro quiero  señalar el titular “La mismidad” (según la RAE: se entiende por mismidad a una condición, a algo que no cambia con el  paso del tiempo y que está asociado a la propia estructura del ser),  cuando se habla del Análisis y Fuentes de la Escritura Marroquí en Lengua Española. Sostiene nuestro autor que es el Norte de Marruecos  de donde sale una parte importante de esta “escritura” allí se “palpa lo hispano”.

 En el  apartado afloran nombres como Mohamed Chakor (amigo  entrañable y colaborador). Él me habló por vez primera de Rodolfo Gil Griamu, en el   año 2002 en la grabación de su programa “ Islam hoy” de Radio Televisión Española, que tuvo lugar en Sevilla. Acudí invitada por Chakor.

Otros nombres de amigos que  me honra haber conocido en persona son Mohamed Larbi Messari (ya fallecido), Mohamed Bouissef ( amigo y escritor referente de la literatura hispano marroquí),  Mohamed Akalay, Mohamed  Sibari y Ahmed Mohamed Mgara (hispanista muy activo que marca  tendencias y al  que mucho aprecio). Con todos ellos es  fácil compartir “la  mismidad” de la  que habla Gil Grimau; pues tenemos una herencia común de raíz identitaria que asume sentimientos y voluntades.

En las palabras de Grimau  perfilo un mensaje de tronco común con diferentes ramas y cuya sombra  compartimos. Concepto que  sostienen otros pensadores hispanistas en la actualidad, como Aziz Amhajour,  en el artículo de la revista Dos Orillas ( XXX-XXXI) sobre la obra póstuma de Gil Grimau “Judaísmo e Islam profundos”. Se adentra Amhajour en la visión del “otro” en lo más recóndito de “nos –otros” al analizar la obra póstuma del maestro. Y creo llegar a reconocer ese  mismo concepto, en el libro que comentamos.

La perspectiva de interculturalidad amasada por Grimau en el  concepto  de Al-Andalus, como unidad integradora de cristianos- árabes y judíos es tratada en el  libro “Visiones sobre los musulmanes, información y mediación” de C. Echairi. Donde conceptos como estereotipo, la cultura del otro, la  mediación cultural y social y la conciencia de la identidad propia y ajena constatan el vértice sobre el que se sostienen los estudios  de Echairi, en este libro prologado por los profesores Mustapha Adila de la Universidad de Tetuán y Nicolás Roser Nebot de la Universidad de Málaga. Un trabajo extenso y bien documentado, que reúne  puntos de encuentro con los predicamentos de Gil Grimau en el libro “La Frontera Sur de Al-Andalus”.

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Con fecha de 18 de julio de 2019, recibo un correo de Fernando de Ágreda,  buen amigo y arabista donde me envía la carta que él   mismo envió a Rodolfo Gil Grimau como despedida, con fecha  30  de septiembre de 2008, para que la publique.

Aquí  está la  carta de Fernando de Ágreda a Rodolfo Gil Grimau, junto a  una fotografía que también me envía, amablemente en el mismo  correo:

 

                

                                                 Rodolfo Gil 

Para recordar a Rodolfo Gil Grimau. Arabista y escritor. 

Me dicen que Rodolfo Gil se ha ido, pero aún creo o imagino que voy a escuchar su voz a través del teléfono móvil desde el que últimamente llegaba para transmitirme algún mensaje cordial, propio de una acendrada amistad. 

No en vano mis primeras experiencias en el campo de la investigación en Marruecos están unidas a su recuerdo. 

Hablar o escribir ahora de Rodolfo Gil significa para mi recuperar recuerdos entrañables que compartimos: las fotografías de su casa en Rabat, con su familia, de los coloquios en los que participamos y que conservo con cariño, lo demuestran. 

Mi primer viaje a Marruecos en 1969 estaba motivado por el estudio que estaba iniciando entonces sobre la narrativa marroquí. Tras aterrizar en Tánger, y no quisiera extenderme en otros motivos, me dirigí a Rabat para entrevistarme con los autores sobre los que me proponía plantear mi memoria de licenciatura. 

Me alojé en una modesta pensión y pasé a visitar la embajada de España. Ahora lo veo como una escena que se desarrollaba con toda naturalidad: me recibió una señora encantadora: Encarnita de Carriedo que enseguida me iba a presentar al director del Centro Cultural Español que no era otro que Rodolfo Gil. El mismo me acompañó al hotel “Balima”, un vetusto edificio con sabor francés y muy lujoso para mi modesto presupuesto. Rodolfo me comunicó la grata noticia de que estaba costeado por los servicios culturales de la propia embajada. Creo recordar la fecha de aquel día: el 26 de junio de 1969. 

Como decía, fueron unos días inolvidables que han dejado una gran huella en mi formación académica y en mi forma de entender aquel país y su cultura. 

En el mes de octubre de 1969 pude presentar mi “tesina” o memoria de licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense y, concretamente, en la Sección de Filología Semítica. Fue dirigida - o impulsada podríamos decir – por el entonces profesor Agregado, luego catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, hasta su jubilación, Pedro Martínez Montávez. 

Para seguir el hilo de mis recuerdos de Rodolfo, tengo que citar la versión de los cuentos del escritor marroquí  ?Abd al-Yabbar Al-Sahimi (Rabat, 1939)que se publicaron en la colección “Arrayán” de la Casa Hispano-Árabe de Madrid. Bajo el mismo título del original “Lo posible de lo imposible” (Al-mumkin min al-mustahil, en árabe) publicamos, mi buen amigo Ábd Allah Khalaf y yo mismo, una de las primeras muestras de la incipiente narrativa marroquí que iba adquiriendo su propio desarrollo. 

(¡Qué tiempos inolvidables también los de aquella “Casa” de la calle Miguel Ángel y de su secretario Máher Sulaymán fallecido en plena juventud desgraciadamente!) 

Rodolfo Gil tuvo entonces una muestra de su cariñosa amistad, que luego prodigaría en diferentes ocasiones, y quedó expresada en la amplia reseña que publicó en el diario España, de Tánger, el 6 de mayo de 1971. Allí quedaron plasmadas sus reflexiones sobre el autor marroquí, que eran muy acertadas y, además, demostraba un buen conocimiento de la nueva literatura árabe y de las traducciones que se habían publicado entre nosotros. 

En 1978 Rodolfo asimismo publicaba otro texto, breve, de 15 páginas, pero muy expresivo, titulado: “En torno a la literatura marroquí actual”. Demostraba en el mismo que había estudiado aquella incipiente literatura y hablaba del desarrollo que estaba adquiriendo. Fue editado por el Centro Cultural Español y la Radio Televisión marroquí. 

La peripecia vital de Rodolfo Gil se vio afectada por diferentes motivos: su biografía va unida al apellido “Benumeya” de larga tradición familiar, de una parte. De otra, quizá la que nos parece más característica, a lo que supone la figura de un activo profesional que ha sabido transmitir la cultura española en diferentes países. Fue director de los Centros Culturales españoles, luego Institutos Cervantes, en El Cairo, ejerciendo el profesorado además en la Facultad de Lenguas de la universidad Ayn Shams y, como profesor visitante en la universidad de El Cairo; Rabat, donde ya dije que lo conocí; Tetuán, que él mismo pudo inaugurar, y , ya en 1992, en Lisboa. En este último destino ocupó además el puesto de Agregado Cultural de la Embajada de España. 

Por otra parte Rodolfo Gil tuvo que enfrentarse a la situación política de aquellos años: la ejecución de su tío Julián Grimau, cuyos efectos se harían notar en la esfera internacional. Su repercusión alcanzó al mundo académico y concretamente a la Facultad de Filosofía y Letras donde Rodolfo trabajaba y preparaba su tesis doctoral. Esta no pudo presentarse en su momento por los motivos citados y tuvo que esperar al año 1982 para leerla por fin en el departamento de estudios árabes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid, gracias al interés de su ponente, el profesor Pedro Martínez Montávez, entonces rector de dicha universidad. Su título: “Teoría y prácticas mágicas en la Arabia preislámica” y obtuvo la calificación de Premio Extraordinario por unanimidad del jurado. 

La huella de Rodolfo Gil en estas instituciones ha sido profunda: “Su fama – ha dicho el profesor Mhammad Benabud entre los mensajes que nos llegan por internet – se debe en parte al hecho de haber formado a muchos españoles y marroquíes (Husayn Bouzineb, traductor de la Casa Real en Rabat y Malika Embarek, especialista en la literatura marroquí, entre otros) en las universidades donde enseñó y al haber participado en encuentros culturales, como la universidad Mohammed V, de Rabat , la Sidi Mohammed Ben Abdallah, de Fez, y la Abdelmálik Essaadi de Tetuán...Sus alumnos y amigos se encuentran en todas las universidades marroquíes donde haya un departamento de Español y también en la mayoría de las universidades españolas donde figuren los departamentos de Árabe e Islam. Sus numerosas publicaciones hablan por si solas de su infatigable labor en los diversos ámbitos de estudio en los que tanto trabajó”. 

Mi testimonio más reciente se refiere a dos homenajes en los que Rodolfo Gil participó dejando un testimonio muy valioso: el que dedicó la Dirección General de Relaciones Culturales de la Agencia Española de Cooperación Internacional, al embajador Alfonso de la Serna (1922-2006), con el que Rodolfo trabajó muy directamente, celebrado el 18 de junio de 2007 en el salón de actos del Museo de América y cuyas contribuciones han quedado publicadas en la revista Awraq. Estudios sobre el mundo árabe e islámico contemporáneo, Vol. XXIII(2006), págs. 179-233; el otro se refiere al hispanista marroquí Abdallah Djbilou, - ¿quién iba a decir que no llegaría a verlo editado? - catedrático de la universidad Abdelmálik Essaadi, de Tetuán, fallecido tempranamente el pasado año. 

Rodolfo Gil escribió un homenaje y un recuerdo muy sentidos, el 21 de noviembre de 2007 y que figura en la página de Internet. : el hispanismo.blogspot.com, dedicados “a dos intelectuales universitarios de calidad: Soledad Gibert y Abdellah Djbilou”. De este texto escogeremos unos párrafos que bien podrían aplicarse al propio Rodolfo en estos momentos de su merecido reconocimiento : “ha sido una persona de diálogo, de comprensión y atención; un intelectual “hispanoárabe” de rigor, que crea referencia no sólo por sus escritos sino por su sola presencia activa en esta sociedad nuestra, mixta, familiar e intercambiable al sur y al norte del Mediterráneo”.. 

¡Ojalá se cumplan tus proyectos, querido Rodolfo, ya me contarás! 

Un fuerte abrazo, 

Fernando de Ágreda Madrid, 30 de septiembre de 2008. 

 

P.D. Agradezco profundamente a Daniel Gil, hijo de Rodolfo, que me haya facilitado datos personales y profesionales tomados directamente de su padre. Se puede consultar el enlace a su página web: http:www.sapiens.ya.com/gilbenumeya/index.html

 

 

 

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