9 junio 2019

Sobre “Bailen las estepas” de Susana Szwarc

Aurora Gámez Enríquez


“El punto de verdad se descose

en la repetición del sufrimiento,

dijo una de nosotras mientras mirábamos el balde “ [1]

 

Susana Szwarc introduce su poemario con una cita de Vladimir Holan, poeta Checo del siglo XX : “Si hubiera nieve quedaría de mí una huella / aquí, donde por un instante me apoyo… “ [2], poeta condenado al silencio público por expresar en sus versos un profundo dolor por lo acontecido en la segunda guerra mundial, la ocupación nazi, el pacto de Munich y la guerra. Nos preparamos pues para un poemario simbolista donde la realidad es misteriosa, donde previsiblemente la razón y la imaginación no existan.

“Bailen las estepas” es un poemario sorprendente, la primera lectura deja una sensación de extrañeza y hermetismo, ¿dónde me llevan estos versos?, te preguntas. Cada poema es como una historia y entre ellos apenas una línea invisible de unión: el dolor, el paso del tiempo, la contemplación de los acontecimientos, … “Alza el balde. Se pregunta / cuál pesa menos, un lleno / o un vacío. No alcanza / la respuesta porque ve /otros ojos.” [3] Susana Szwarc, nos adentra en un paisaje propio, íntimo y sugestivo con versos libres. Ella observa y cuenta, pone su mirada en las pequeñas historias que vive o viven a su alrededor. Sus ojos ven y su corazón cuenta. “Antes había llorado por ella misma, / ahora llora porque no se tiene.” Un narrador o narradora nos cuenta lo que siente o ha sentido la protagonista.  “Dice que al dar la señal / el tiempo sofoca como el calor / en la hora del reparto. ¿Y si algo / inesperado sucediera? Una risa, “ [4] . Se desdobla, se distancia, ¿es ella, la poeta?, no sabemos.  Avanzamos en la lectura con una cita de Pier Paolo Pasolini:”Luego, la rubia cabeza del destino desapareció / en un agujero, / y el agujero quedó el blanco cielo de la noche… “ [5] , conduciéndonos de nuevo a la tragedia, el dolor de vivir, lo inesperado, al arte de contar historias: “Por el ojo de la cerradura vemos / cómo deja la palangana en el suelo: tiene agua. Ahora / no se ve. Hasta que levanta la mano / blanca, la misma con que la prisionera (jovencita / en Siberia) llevaba maderos hacia el barco. “Escenas cotidianas, quizás de otros tiempos, ¿quién usa una palangana actualmente?, quizás nos lleve al mundo rural, quizás sea atemporal y tenga que ver con un lugar, ¿Siberia?, de nuevo el misterio.

Con la palabra de Sylvia Plath, poeta estadounidense, brillante feminista, nos habla: “DE OTRO LUGAR. Una realidad que a punto se desencadena.” [6]. Sylvia Planth se convierte en alter ego de Susana Szwarc y nos dice: “Hay un minuto al final, / un minuto, una gota de rocío, / ¿A qué distancia está?” [7] , esta es la magia de la palabra, crea pensamiento, provoca sentimientos que asumimos como propios, que creamos para que sean leídos, pensados, transmitidos por quiénes leen, piensan, y tienen la generosidad de trasmitir a través de la palabra. Seguimos avanzando en el poemario, Susana Szwarc nos presenta seis magníficos poemas que nos lleva casi sin respiración hasta la próxima cita, empieza con el citado “De otro lugar”, “Bíblica: Madre es anciana. / Madre es anciana y se ha / embarazado. / Habrá una hermana nueva.”  ya contienes la respiración, la imaginación busca el lugar, el tiempo de la acción, la historia humana que vive, quizás la poeta, quizás alguien de su entorno, quizás cualquier mujer, …, ¿tú?, ¿yo? “El tiempo regresa: ¿cerrar las persianas / evitaría el golpe / a la mirada en flor?”, “El ventilador no gira.: Hay chispas en el patio y en el tren / la polvareda nos pinta / los labios.”, un viaje al pasado, quizás es presente, no sabemos. En todo el poemario late la ausencia de Padre, “(Desde el vidrio soportamos / su quedarse padre).” Como un dolor contenido, algo trágico. “Derroches: No hay tiempo / de descanso aquí / tan al sur”, se aprecia en este poema de Susana Szwarc una mirada al pasado, un atisbo de felicidad en el recuerdo. “De intrigas, en technicolor: Los otros, los que leen,”, nos hace cómplices de la complicada escena familiar.

Seguimos la lectura con una cita de R.M. Rilke [8], de nuevo a Praga, Bohemia finales del siglo diecinueve, Suiza principios del veinte: “y el ángel dirá: ¿sientes la vida? / y yo tendré que responder: la vida desgasta.” Susana Szwarc nos introduce en un ambiente de hogar “La jarra de loza en el instante precioso / del agua que hierve.” [9] , contemplativa y crítica a la vez en el poema “Paisaje: Sentada al borde de esa franja de luz/ como si se dijera el trópico / una -podríamos ser vos o yo- sonríe: tanto / viajar en los trenes y entreabrir la puerta / de los camarotes.”, como distanciándose de tanto dolor ella viaja con sus pensamientos al exterior en “Estaciones: ¡Ah! El cielo es celeste / pero las nubes que se arman, / lentas, / tienen la forma terrible / del pan.”, vuelve a la cruda realidad recordándonos la abundancia de comida en familias, no sabemos si en el primer mundo, y la falta en otras infancias, otras gentes, no sabemos si en otra época o en otro lugar del mundo “Ración: Quien abriera en una casa ajena / el freezer repleto de carnes / lo cerraría / como si hubiese entrevisto el borde / inútil de la ley.” , es claro que se sufre con la otredad, con la pobreza. Es claro que denuncia la desigualdad, la pobreza, una sociedad deshumanizada. La autora se posiciona como humanista claramente: ”No quedarse pegada a la falta / de comida. / Hay otros textos que descifrar, / no ese agujero de la olla vacía.” en Canción de cuna. Toma partido, coloca su corazón al lado de las niñas ultrajadas: “A las niñas engañadas / les crecen vientres / como heladeras vacías. // … No quedarse pegada a la falta. / De casa y comida no se ha de morir.”  Profundiza en el desamparo en el poema “Silencio:  Cada golpe dejó su cicatriz en mi lengua una nube se ha instalado “[10] , sigue golpeando conciencias “Esa niña zombi que contempla / la majestad de las sillas / es una mujer vuelta / al vacío de la casa.” [11] Es inevitable llegado a este punto pensar en tantas niñas sometidas a violación, a trata, a prostitución y esclavitud.  “Si llegaran soplos, ruidos, algo, / ¿dejarían de sudar el miedo, / de temer al Familiar?, la silenciada tantas veces violencia de género, la no reconocida porque se ejerce contra la niña/mujer en el seno de su propia familia, la violencia ejercida por la persona que debiera amar y proteger su integridad física e intelectual. Eso pone en evidencia la poesía de Susana Szwarc, por eso cobra la dimensión de humanista, el valor de lo social, el arte de hacer visible lo que se oculta sistemáticamente a los ojos de los demás.

Aunque el apellido Szwarc nos evoca países del Este de Europa, nos hace viajar con la imaginación a Praga, Suiza, …, la autora nació en Quitilipi, Chaco, un bello pueblo argentino. Evoca historia familiar de exilio, viajes, emigración y duelos. Y sobre todo lleva en los ojos el nuevo mundo que acogió a tantas familias europeas en el exilio. A mediados del libro Susana vuelve a citar a Vladimir Holan: “Para entregarte te basta aparecer. / ¿Por qué, pues, no quieres ser quien eres?”  para introducir trece poemas en los que destacan: “SOBREFUSIÓN: Huir del estruendo provocado / por un alcaucil, su corazón / que rueda desde el piso trece.”, añoramos con: “BILINGÜE: He bebido agua, (agua) / donde posaste tus remos.” sentimos una ausencia que parece heredada a través del tiempo: “A PLENO SOL: No tu ausencia, sino eso / faltado desde siempre, y que recién fue un legado / en el intervalo del futuro. Lágrimas, / otra vez. Cuando nadie estaba en la administración / del espejo y nos disuadía el gran silencio.”

Una cita sorpresa de Pitágoras para el poema ¿SONREÍAS?  “No le tiendas fácilmente la diestra a todo el mundo”, como advirtiendo que nada va a ser fácil, que todo se consigue con inteligencia, con esfuerzo matemático. Con esta máxima va cerrando el libro, antes de precipitarnos en los once poemas que finalizan y culminan el trabajo poético que nos ocupa.  La intriga está en las iniciales AM.E. precisamente. No queda claro si es un nombre, la palabra amé de amar. Queda abierto al misterio y sobre todo a una lectura atenta de los once poemas que le sigue a la dedicatoria. La cita última del libro no podía ser otra que la del poeta francés, comprometido con la dignidad humana y la libertad, miembro de la resistencia francesa, René Char [12]: “Había un precipicio en nuestra casa. Por eso hemos partido y nos hemos establecido aquí.”, la cita da pie a once poemas finales. Leer estos poemas con empatía es dolerte, llorar amargamente: “Media noche”, “Otra manera de contemplar”, “Te mira”, “Uno de otro”, Más lejos”, “Las cosas en su sitio”, Victoria de Samotracia”, “La trastienda”, “Contemplación de algo que cae y fin de siglo”, Doméstico”, “Ronda”, entrar en su mundo más auténtico y mágico. En estos poemas se aprecia el multilingüismo de la autora, se permite otro idioma que hasta ahora no apareció en el libro: “ aaacotktbá sháre búre óbed bá / está cantando en polaco la abuela / en el horno -muerta se seca su harina.” [13]

Gracias Susana Szwarc por tu poesía, por hacernos pensar, estremecernos y sentirnos parte de tu historia personal y humanista.

“Mis alas rotas vacilan en el frio

que se hace grande como un dogma

o se ignora.” [14]

“Apuntamos

con la linterna. Sobre el renglón:

el nombre no importa en la guerra.” [15]


[1] pág. 22 “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, España,2016.

[2] Cita del poeta Checo Vladimir Holan. Praga  República Checa 1905 - 1980

[3] pág. 17 Definición. “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, España, 2016.

[4] pág. 54 Falta. “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, España, 2016.

[5] pág. 13cita de Pier Paolo Pasolini, cineasta, escritor y poeta (Bolonia 1922-Ostia 1975).  “Bailen las estepas” de Susana Szward. Ediciones Liliputienses. Madrid, España, 2016.

[6] pág. 29, poema “De otro lugar”. “Bailen las estepas”. Susana Szward. Ediciones Liliputienses. Madrid, España, 2016.

[7] pág. 27 cita Sylvia Planth. “Bailen las estepas”. Susana Szward. Ediciones Liliputienses. Madrid, España, 2016.

[8] Rainer Maria von Rilke (Praga, Bohemia, en aquellos tiempos Imperio austrohúngaro, 4 de diciembre de 1875 - Val-Mont, Suiza, 29 de diciembre de 1926) es considerado uno de los poetas más importantes en alemán y de la literatura universal.

[9] pág. 37 Adornos. “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, 2016.

[10]  pág. 43 Silencio. “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, 2016

[11] pág. 44 Visitantes. “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, 2016

[12] René Char (L'Isle-sur-Sorgue, Vaucluse, 14 de junio de 1907, París - 19 de febrero de 1988) fue un poeta francés del siglo XX y miembro de la resistencia francesa.

[13] pág. 77 Ronda. “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, 2016

[14] pág. 71, Victoria de Samotracia. “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, 2016

[15] pág. 78, Ronda. “Bailen las estepas” de Susana Szwarc. Ediciones Liliputienses. Madrid, 2016.

 

 

 

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