27 enero 2019

Un dilema de amor

Inmaculada García Haro


La agilidad estilística de la que hace gala Antonio García Velasco en Un dilema de amor, así como el acertado manejo de los monólogos interiores, hacen que el lector no solo se identifique con los personajes sino que, desde que comienza a leer las primeras páginas, no pueda dejar de intentar resolver la trama, lo que demuestra la pericia y madurez de un escritor que maneja a la perfección los recursos estilísticos de la narrativa.

Pero no nos encontramos ante una novela de amor “al uso”, aunque cuenta con todos los ingredientes imprescindibles en su argumento, sino que, a través del dilema planteado, en este caso amoroso, el autor se convierte en un Demiurgo que plantea las permanentes dudas existenciales sobre la necesidad continua de elegir, de hacer uso del libre albedrío, ese don tan intrínsecamente humano. En palabras del autor, narrador omnisciente de la novela, “¿Por qué siempre hemos de quedarnos en estrechos límites, en los estrechos cauces en que nos encasilla la cotidiana realidad?”

Antonio García Velasco se sale de la trama lineal de la vida de Gustavo, el protagonista, para introducir una narratio paralela que altera toda la aparente cotidianidad de sus inicios, introduciendo la duda y el conflicto interior que se convierten en el núcleo de la narración. Al igual que Shakespeare, que planteó el mayor de los dilemas: ser o no ser, el autor centra la trama argumental en la angustia existencial de Gustavo con la que el lector se identifica de inmediato.

La dualidad como temática amorosa ha tenido muchos referentes. Octavio Paz, en su obra La llama doble, establece que “partiendo de la conexión íntima entre los tres dominios -el sexo, el erotismo y el amor- fluye la explosión del sentimiento amoroso” y que la dualidad de erotismo y amor constituyen la llama doble de la vida. También la novela del mítico autor francés Jean Legrand, Doble fuga de amor y muerte, coincide con Un dilema de amor en que, a pesar de su brevedad, está llena de experiencia y placer para el lector que encontrará en esta obra las dosis necesarias de sensualidad y erotismo para calificarla como una novela de género amoroso, pero que posee, sobre todo, la agilidad estilística necesaria para conectar con esa necesidad intrínseca a la condición de ser humano en la búsqueda del dilema existencial.

Paralelamente la novela contiene una gran dosis de crítica social a la doble moral que impone un molde modélico de conducta del que no nos podemos salir. Como afirma el escritor Antonio Porras, “…sin embargo, el amor aletargado en la historia, en su locura, rompe el muro y fluye por las venas del sentir hasta hacer tambalear el proyecto de una vida sometida a las exigencias del deber, razonada fríamente para escalar en la empresa. Mentiras, engaños, errores tapados burdamente, falacias de amor o venganza que abonan la vacilación del dudante enamorado. ¿Quién vencerá, el amor pasional o el deber impuesto? he ahí el dilema de amor.”

En definitiva nos encontramos ante una novela que nos atrapa desde el interior de los personajes para adentrarnos en el propio dilema de cada lector que, como no podía ser de otra manera, se rubrica muy certeramente con un final abierto a cada una de las interpretaciones, lo que culmina su proyección de modernidad y pericia estilística.

 

Un dilema de amor

Antonio García Velasco

AMAZON KDP. NOVELA

2018 (113 páginas)

 

 

 

 

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