8 marzo 2018

“DEL AZAHAR ERA EL VALLE”

Mercedes Sophía Ramos


Aurora Gámez, se define en su obra como una poeta de raíces transversales que inicia siempre un camino hacia la vida. Sus versos de palabras sencillas evocan a la naturaleza de su propia imagen, recordando constantemente todo el potencial de humanismo que regala en sus obras. 

En esta obra poética “Del Azahar era el Valle” sabe conjugar lentamente al imaginario para transpórtalo a un mundo feliz y libre, haciéndonos sentir en cada verso que estamos contemplando un precioso ramo de flores, al mismo tiempo, Aurora no olvida un planteamiento mucho más justo y equilibrado para las personas excluidas, así, construye caminos de paz a través de sus palabras, siendo su ideario una incansable lucha en pos de la igualdad entre las personas, recordando que con el lenguaje se pueden ganar muchas más contiendas que con las destructivas guerras.

Aurora, percibe y concibe la bondad desde su orilla y la plasma con olas de pensamientos que se alinean a su novedosa filosofía, contrayendo así un compromiso indestructible y sólido que planea en ambos hemisferios de su interior.

Al mismo tiempo, la poeta se ensalza y se mezcla con la realidad de su entorno, sin nostalgia, recorre una senda de delicias por ella contempladas, sin pretenderlo vuelca la tierra para hacer nacer sus palabras, esas que van creciendo a través de sus diversos poemas. Una obra que muestra exhaustivamente la presencia de un talento abocado a la esencia de su magistral humildad, rotunda y clara pasea serenamente por las letras sin pretensiones, elevando así el contenido de su poemario a las torres más eternas.

El Azahar se percibe desde el valle de sus pensamientos e irrumpe en los nuestros contagiando todos los aromas que su sensibilidad ofrece, así lo hace en su poema Canto de Aromáticas, en los poemas  Otra Mirada   y Romance, demuestran su admiración por el arte y más que eso, corrobora su absoluta identificación con otras disciplinas artísticas.

No se puede olvidar que  la trayectoria de Aurora ha seguido siempre la ruta de la cooperación, ayudando a otros artistas ajenos a su propio “yo”. El camino elegido desde su alma de poeta no ha sido otro que el de contribuir desinteresadamente con infinidad de personas que empezaban su singladura  por el laberinto de la cultura.

El desenlace de sus poemas persiguen una inquietud trepidante por mantener el equilibrio de la supervivencia y de las buenas costumbres, así lo describe en su poema Subir la Cuesta. Ciertamente se baña en todas las fuentes claras de la poesía, cuando escribe con su peculiar estilo los poemas que relatan sus aguas cristalinas y puras, allí nos conduce irremediablemente a un paisaje existencial de constante armonía, de ese modo, nos traslada hacía su poema Las Fuentes, cuyo contenido no es otro que encumbrar la belleza del agua.

Por otro lado, Aurora no olvida en este poemario a sus ascendientes, nombrando con sutileza y recreo a todos aquellos que la hicieron crecer entre amor y azahares.

La presencia de la pluralidad de sus poemas construye una polisemia  de contrastes que dinamiza la lectura  y nos aparta de la intensidad de lo denso o ininteligible, cuidando  el ritmo de sus versos del modo más natural y sencillo.

El libro se presenta bilingüe en español e inglés, traducido por la profesora Alba  Mª González.

Si el subconsciente de Aurora le preguntara al consciente  ¿Qué sería del mundo sin la poesía?  Ella le respondería en tres palabras. No sería nada.

 

 

“Del Azahar era el Valle”

Aurora Gámez

Amazon, 2017

 

 

 

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Manuel Gahete.

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