3 diciembre 2017

Sobre “El valle de los Riscos” de Carlos Guillermo Navarro

Aurora Gámez Enríquez


“Vibraba Javier Tena todavía con el aliento de niño en formación; sin embargo, a ella le resaltaba a sus catorce años la silueta de mujer que ha traspasado la edad del pavo. Amparito inspiraba a Javier Tena profunda estima. La escrutaba en los bellos declives de sol por las travesías de las calzadas terrizas, bajo el trinar de los pájaros, en el apacible gorgoteo de los cauces de agua, y entre las flores difuminadas por la luz del crepúsculo. Ella dejaba que la observara como si las cosas del amor fueran fruto del mirar.”

Es “El valle de los Riscos” de Carlos Guillermo Navarro, una novela cuidada y preciosista, que deja memoria y testimonio de una época histórica en España, los años 50-60 de este siglo que acaba de pasarnos por encima como un ciclón. El tempus de la obra de Carlos Guillermo Navarro es pausado, se recrea en la belleza del paisaje con una prosa poética exquisita, un vocabulario amplio y pulido. Su manera sugerente crea la ilusión de estar ahí en el instante mismo de los hechos contemplando no solo el paisaje sino las personas y los hechos que acaecen delante de los ojos del protagonista adolescente. El narrador omnisciente puntualiza detalles, lleva al límite la sensación amorosa y el pensamiento del protagonista, Javier Tena.  Todo lo envuelve con la pasión y la mirada adolescente que enternece hasta los momentos más terribles acaecidos entre los distintos personajes de la novela. La historia de amor del protagonista hacia la bella Amparito algo mayor que él y su correspondencia hacen que la novela respire romanticismo a pesar de todos los desmanes y desgracias que a la familia le acontece.

Teniendo en cuenta la época a la que se refiere y en la que está narrada la historia podría haber sido una novela estridente y terrible sin embargo el autor prefiere el filtro de la luz adolescente y la mirada limpia de un niño para describir situaciones de injusticia social, asesinatos y traiciones. Así nos describe el hurto en su domicilio por parte de una bella adolescente y de su padre. Hurto por hambre necesidad y miseria que por entonces era generalizada:

“Javier Tena había oído lamentaciones sobre que se hallaban en los días del hambre, y los hechos que se van a relatar se enlazan con estas fatigas de pobreza. Se verbalizaba por los acomodados, en la mayoría de los casos no atender a los requerimientos y se pasaba por alto las penurias que se volcaban sobre la clase más mísera.”

Los personajes femeninos de la novela obedecen a arquetipos de mujer en su época y tiempo, abuela, madre, hermana, novia, criada, todos los roles permitidos en una sociedad machista y opresiva. Los personajes masculinos enmarcan a la perfección la época en que viven, siendo el burgués que dilapida su fortuna sin atender a responsabilidades ni normas, el trepa sin escrúpulos, los vividores a costa de la familia de buena posición y los miserables que sobreviven con intrigas y trabajos. Están los inocentes que sufren la situación sin poder remediarla, los niños y jóvenes que no tienen otra posibilidad que posicionarse ante un rol impuesto. No se da el caso en esta novela de posiciones rebeldes mas bien sufren las consecuencias de un régimen político y social férreamente impuesto.

Esta es una historia bien contada, que entretiene y hace pensar en lo efímero que es la vida y en las cosas que de verdad cuentan para una persona. Javier Tena vuelve a sus días felices en “el valle de los Riscos”, vuelve al recuerdo de su juventud, a sus quereres cuando ya sus días están contados y llegan a su fin dejándonos con un sabor agridulce y pensando en la levedad del ser:

“En su posición inclinada sobre el cenador, sentado y su cara resguardada entre los antebrazos, asimiló que algo noble y sensato había dinamizado su existencia, y se retrotrajo a su remota juventud rechazando lo que había escuchado con posterioridad de la decadencia de los Robledo. Los años que vivió en “el valle de los Riscos” fueron una experiencia insuperable y los de mayor felicidad en su vida, en la confianza de que aquellos veranos podían ser recordados con entusiasmo.”

Me queda recomendar la lectura de esta novela a aquellos a los que les gusta recrearse en una buena literatura como quién contempla un buen paisaje. Esta novela es para quiénes no escatiman en palabras, tienen amplio vocabulario y les gusta aprender cada día. Enhorabuena y sobre todo muchas gracias querido Carlos Guillermo Navarro por ofrecernos esta admirable obra literaria.

 

 

 

“El valle de los Riscos”

Carlos Guillermo Navarro

Editorial Guadalturia

(Sevilla, 2017)

 

 

 

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